Carbón limpio

Las grandes revistas que moldean el subconsciente colectivo nos han ido metiendo la idea de que la era del carbón se acabó. A base de machacarnos con imágenes efectistas, como la de la mirada de desolación que transmite este minero en la portada del Time de Marzo de 1978. Gloria al minero y repudio al carbón: por sucio, anticuado e ineficiente. Mejor una placa fotovoltaica en la ventana, un molinillo en el tejado y una central nuclear en el patio.
Pero no. Resulta que esta semana el Time, la nave capitana del emporio Time-Warner-CNN, da un quiebro y publica un importante artículo de dos páginas titulado Coal's Bright Future (El futuro brillante del carbón). Me alegro que por fin se reconoce que el carbón es un combustible barato, abundante, bien repartido y cuyas existencias conocidas dan aún para varios siglos.
Al fin se acepta la posibilidad de seguir utilizando carbón con nuevas técnicas, que permiten bajar considerablemente las emisiones. A mí no me parece nada peligroso el incremento atmosférico del CO2, pero bueno, si no se quiere emitir ese gas, hace ya tiempo que varias compañías van poniendo en práctica centrales térmicas piloto que lo consiguen. En las más adelantadas el carbón se gasifica antes de ser quemado en turbinas de ciclo combinado (centrales IGCC). Emiten menos CO2 que el de una turbina de ciclo combinado de gas.
También se desarrollan y se practican ya sistemas de enterramiento geológico del CO2 producido, que de esta forma no llega a emitirse. En esta página del IPCC se encuentra una amplia información.






