10 enero 2008

Cuando el mar se hunde


A los de la foto fue el mar el que se les hundió un día de abril del 2007, no la isla.

Una extensa área de arrecifes costeros quedó emergida por culpa de un terremoto de 8,1 en la escala Richter y el coral murió. Ocurrió en Ranongga, en el archipiélago de las Solomon, en el Pacífico Sur. La curiosidad no salió en las noticias. Si hubiese sido al revés, seguro que sí lo habría hecho. La foto obtuvo un premio del National Geographic.

A propósito de corales, uno de los pecados químicos, casi el único que le han encontrado al bueno del CO2 es el de que acidifica el agua del mar (aumentan los protones de hidrógeno, disminuye el pH de agua) y esto puede ser catastrófico para los corales. La portada y el artículo estrella de un número reciente de Science alertaba de ello.

Para los que les guste la química pongo a la derecha las reacciones que motivarían la catástrofe, consistente esencialmente en la pérdida del carbonato cálcico de los corales (CaCO3), es decir, en su descalcificación.

Sin embargo, hay diversos estudios que muestran que esto no ocurre así en los lugares en donde crecen los corales, en donde el pH no disminuye tal y como los acusadores proponen. En la propia revista Science se publicó en el 2005 un estudio, con investigadores catalanes a la cabeza, de la evolución del pH en un arrecife coralino. El período abarcaba desde bastante antes de la revolución industrial hasta nuestros días y en sus resultados no se apreciaba tendencia a la disminución, sino variaciones importantes más o menos cíclicas de origen natural.

Otros numerosos estudios contrarios al catastrofismo del coral son referenciados y explicados en la magnífica página web de los Idso, padre e hijo, CO2Science.

ps. gracias a Juanfri, que me envió la foto
referencias:
O. Hoegh-Guldberg, Coral reefs under rapid climate change and ocean acidification, Science, 14 Diciembre 2007
C.Pelejero et al, Preindustrial to Modern Interdecadal Variability in Coral Reef pH, Science, 30 Septiembre 2005

02 enero 2008

El carbón es lo que mejor tira


Por mucho que disguste a los pro-renovables o a los pro-nucleares, que no lo quieren ni mentar, hoy por hoy, y mañana también, el carbón es lo que más se usa en la producción global, y nacional, de electricidad.

Según la Agencia Internacional de la Energía, el consumo global de carbón aumenta cada año un 4,5%. El 40% de la electricidad mundial se obtiene en centrales térmicas de carbón.

Rusia no anda tan bien de gas como se suele decir y Putin está pensando en renovar y acelerar la producción eléctrica con carbón (info aquí). En Alemania está proyectada la construcción de más de 25 nuevas centrales térmicas de carbón en la próxima década (información aquí).

Y en España, en el 2007, el carbón ha sido la principal fuente de la energía eléctrica consumida: un 25%, a pesar de que su potencia instalada es solamente el 13% (información aquí).

En fin, que el carbón, barato y abundante (arriba pongo la evolución de los precios del carbón, petróleo y gas), con este frío, es lo que mejor tira. Aunque el negocio y los votos, para muchos, están en otra parte.

21 diciembre 2007

Navacerrada


Cada vez que caen cuatro copos por Madrid los reporteros de las televisiones suben a Navacerrada, que les cae a mano, y sacan unas imágenes de nieve para el telediario.

Allí arriba, a 1890 metros, existe un veterano observatorio del Instituto Nacional de Meteorología. No sé si sus series de temperatura, que se remontan a la década de los 40, son buenas o malas (tengo, como casi siempre, mis grandes dudas), pero el hecho es que los datos de Navacerrada entran en la elaboración de la sacrosanta curva de la evolución térmica global que calcula el Instituto Goddard de la NASA (GISS), dirigido por James Hansen. Esa gráfica de la evolución global, que ustedes habrán visto mil veces, va a misa y bajo palio (el del IPCC).

Lo bueno que tienen los americanos, con respecto a la secretiva burocracia europea, es que están acostumbrados desde hace décadas a que sus instituciones públicas hagan lo posible para que sus datos lleguen y puedan ser consultados por cualquier persona normalita y curiosa, de cualquier nacionalidad, como usted o como yo, sin instancias ni pólizas, sin enchufes, recomendaciones ni cargos. En la página web del GISS, pinchando en "station data" se pueden hallar las gráficas locales (bastante extrañas) utilizadas en la confección de la afamada gráfica global. Y de ahí he extraído ésta de Navacerrada, que es una de las pocas estaciones de España que se utilizan, porque dicen que la consideran fiable (por cierto, Jimmy: Sintra no está en España; espero que Rui Moura no se haya percatado).

Al parecer a Navacerrada el calentamiento global no ha llegado. Brindaremos, cuando al fin un día lo oigamos en el telediario.

19 diciembre 2007

Frío en muchas partes


Hoy no estoy muy científico. Que haga frío en muchas partes no invalida la teoría de que debido al incremento del CO2 la Tierra se calienta ya a un ritmo infernal. ¿O sí?.

Leo por ahí, en una página interior de un periódico catastrofista, que no sé si es lo mismo que amarillista, una breve noticia informativa: "Récord de consumo eléctrico por el frío". Parece que el otro día, el 17 de Diciembre, hizo frío y a eso de las 7 de la tarde los españoles se portaron mal. Al llegar a casa, pusieron las calefacciones a tope. Se alcanzó entonces un nuevo máximo histórico de consumo: 45.450 MW a las 18,53 horas.

No soplaba casi viento. Un anticiclón acompañaba al frío. Los 15.000 o 20.000 molinos que se esparcen por toda la península, casi todos parados, no colaboraron más que en un 3% a satisfacer la demanda eléctrica. Vaya cuento tienen.

Lejos, en Tasiilaq, distrito de Ammasalik, en la costa este de Groenlandia, nevaba y nevaba. Arriba pongo una instantánea que he sacado de la cámara web que un amable groenlandés tiene por allí puesta. Suelo visitarla, voyeur que es uno, casi todos los días. No hay aerogeneradores en Groenlandia, menos mal. Y placas solares, con lo oscuro que suele estar aquello, me imagino que tampoco. Aunque vaya usted a saber: la capacidad de engaño de la propaganda masiva no tiene límites. Esto cada vez se parece más a aquella película que se llamaba, creo, "El show de Truman". ¿Existirá el IPCC realmente, o serán actores?

13 diciembre 2007

¿Es esta curva peligrosa?


Desde el año 1979 (hace ya 28 años) se puede medir desde satélites la temperatura en diferentes niveles de la atmósfera. Lo hacen unos aparatos llamados MSU (Microwave Sounding Unit) y AMSU (Advanced Microwave Sounding Unit). Los aparatos han sido y son transportados por satélites americanos sucesivos de la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration). Los aparatos captan las microondas que emite el oxigeno del aire y de ahí deducen la temperatura en bloque de la Baja Troposfera (entre más o menos 0 y 4km de altura). Las mediciones son más dfíciles en los polos y, sobre todo, en la Antártida, debido a la gran altitud de este continente, en donde el domo de hielo supera los 3.500 metros de altura.

Los cálculos y la publicación mensual de los resultados, que se pueden consultar libremente por internet, lo efectúan dos equipos independientes. Uno el formado por la pareja John Christy y Roy Spencer, de la Universidad de Alabama en Huntsville (UAH) y otro, más reciente, por Carl Mears y Frank Wentz, del organismo privado Remote Sensing Systems (RSS). Las gráficas resultantes suelen ser muy parecidas y también se parecen mucho a las de la evolución de la temperatura global calculadas a partir de la red de termómetros superficiales, que suelen calcular y publicar otros dos equipos: el dirigido por James Hansen del Goddard Institute for Space Studies (GISS) y el dirigido por Phil Jones del Climatic Research Unit (CRU), de la universidad inglesa de East Anglia.

Arriba pongo la gráfica de la evolución térmica en la Baja Troposfera según el grpo RSS, de mediciones por satélite (pinchen en ella para verla más grande).

Algunos verán en esta gráfica un motivo de inquietud, porque, aparte de los altibajos provocados por los Niños (calentamiento) y por el volcán Pinatubo (enfriamiento), hay en general, de fondo, una subida de 0,017 ºC/año, que atribuyen, cómo no, al CO2.

Otros, entre los que me incluyo, no vemos en esta figura motivo de inquietud. Primero, porque es mejor que suba, que que baje. Segundo, porque la subida de fondo es muy modesta, en contra de lo que se nos quiere hacer creer. Y tercero, porque no existe ninguna tendencia a que la pendiente aumente catastróficament, sino que, a la vista de lo ocurrido en los últimos años, cabe plantearse que quizás vayamos a entrar en un período semejante al de 1945-1975, en el cual la temperaura media global se estancó en su subida (iniciada a principios del siglo XX) y bajó algo. Ya veremos.

09 diciembre 2007

Agujero de ozono, temporada 2007


Estos días se cierra el agujero de ozono, como todos los años. Como todos los años, la prensa no se entera.

La gran mayoría, periodistas y políticos incluídos, tienen una idea tan difusa sobre lo que es el "agujero del ozono" que no saben que es un fenómeno de temporada. En realidad, en sentido linguístico estricto, el agujero de la capa de ozono no existe, porque ni hay "capa", ni hay "agujero".

El término "capa" sugiere que a una cierta altura de la atmósfera existe un nivel de ozono concentrado que cubre y protege la Tierra, a la manera de un cielo que estuviese encapotado por un fino estrato nuboso. Lo cierto es que el ozono no está concentrado en un estrato, ni tampoco, por lo tanto, está situado a una altitud específica, sino que es un gas escaso que está muy diluído en el aire y que, además, se esparce desde el suelo hasta más allá de la estratosfera, es decir, en un espesor atmosférico de varias decenas de kilómetros.

Es un gas tan escaso —no constituye ni siquiera una parte por millón de los gases de la atmósfera— que, si lo separásemos y atrajésemos a ras de tierra tendría solamente 3 milímetros de grosor, el canto de una moneda. Es cierto que en algunos niveles hay más ozono que en otros pero en ninguna altura llega a representar el 0,001% del volumen del aire.

Aún más equívoco resulta el término "agujero de ozono" de la Antártida. Si no existe una "capa", ¿cómo va a existir "un agujero en la capa"? En realidad, cuando los científicos hablan de "agujero" se refieren a una disminución del ozono. Se suele tomar como umbral la cantidad 220 unidades dobson de ozono (que equivalen a 2,2 milímetros) sumando lo que hay en la columna total de aire sobre la Antártida. En este sentido la extensión del agujero suele alcanzar en su momento álgido, durante el mes de septiembre, unos 25 millones de km2 (unas cincuenta veces la superficie de España).

En la figura de arriba se muestra (en rombos negros) la evolución del área durante este año. Muy normal: dentro siempre de la zona gris (área de oscilación 1990-2001). El año pasado (la línea roja) su extensión fue superior y rebasó en varios meses la zona gris.

La formación del "agujero", es decir, la disminución temporal del ozono (de Agosto a Diciembre) se produce cuando los rayos solares primaverales actúan sobre ciertos compuestos químicos clorados que se forman previamente en las nubes estratosféricas polares durante el frío invierno austral. Ultimamente algunos experimentos de laboratorio, aún sin confirmar, de los que hasta Nature ha tomado nota, muestran que el cloro puede que tenga mucha menor importancia de la que se ha creído hasta ahora.

referencias:

TOMS/NASA
A. Uriarte, 1995, "Ozono, la catástrofe que no llega", ed. Tercera Prensa
Schiermeier Q., 2007, Chemists poke holes in ozone theory, Nature, 27 Sep 2007

07 diciembre 2007

Periodismo de investigación


"Después de consultar una más de las tantas proyecciones sobre los desastres del calentamiento global —gráficos de ordenador con costas inundadas por la subida del mar, incremento del número de muertes por olas de calor— estaba ya preparado para chequear la realidad" ...

Así comenzaba un artículo de varias páginas publicado el pasado mes de Septiembre en el "New York Times", escrito por John Tierney, que hoy saco de mis apuntes y pongo aquí. El periodista, junto a Bjorn Lomborg, que acababa de publicar un nuevo libro ("Cool it"), salía de la oficina y se encaminaba a comprobar si ya se iban cumpliendo tales proyecciones catastróficas. El lugar al que se dirigían, desde su oficina del centro, era el "Bridge Cafe", en el bajo Manhattan, una taberna de madera construída en 1794 en el 279 de Water Street, cuando esta calle lindaba aún con el mar que se adentraba por el río Hudson.


El resultado de la investigación dio negativo: por allí Manhattan no había sido aún tomada y resistía a la subida del mar. El "Bridge Cafe" seguía firme en territorio seco. No sólo eso: ya no estaba junto al agua sino que el mar quedaba a unos 200 metros, tras dos calles y varias vías rápidas de circulación periférica.

En un estudio publicado este año en "Geophysical Research Letters", no obstante, se indica que según el mareógrafo de Nueva York, durante el siglo XX se ha producido allí una subida del nivel del mar de unos 25 centímetros. Al parecer esto no ha impedido que los neoyorquinos expandiesen Manhattan a costa de ganar unas cuantas hectáreas al mar por aquí y por allá.

En este estudio se calcula la media de subida durante el período en nueve lugares con mediciones largas, restándoles la subida o bajada "isostática" del terreno en donde se asientan los aparatos, para que esto no enturbie el dato de la subida en sí del nivel del mar. Las ciudades son: Auckland (Nueva Zelanda), Trieste (Italia), Newlyn (Inglaterra), Cascais (Portugal), Honolulu (Hawai), Balboa (Panamá), San Diego, Keywest y Nueva York.

Este estudio no ha resultado interesante y no ha sido aireado por la prensa, ya que de él se deduce que en la primera parte del siglo XX, cuando las emisiones de CO2 eran muy bajas, la subida fue mayor que en la segunda parte (2 mm/año desde 1904 a 1953 y 1,4 mm/año desde 1954 a 2003). La media general de las seis ciudades da una subida de 17,4 cm en un siglo. En España, como somos idiotas, la ministra nos advierte que con esa misma subida perderíamos 15 metros en la horizontal, con lo que el "Bridge Cafe" se nos iría a la mierda.

ps.: (para los que son de letras puras puras): 17,4 cm son diecisiete con cuatro centímetros y equivalen más o menos a un palmo con la mano estirada.

ref.: Holgate J., 2007, On the decadal rates of sea level change during the twentieth century, Geophysical Research Letters, vol 34, L01602

02 diciembre 2007

España pasota


El protocolo de Kyoto toca a su fin y España es la que más se ha pasado. El Protocolo consiste básicamente en el compromiso de una reducción, o de una contención en la subida, de las emisiones de CO2, de tal forma que la cantidad media emitida en el período 2008-2012 sea menor, o no mucho mayor, que la emitida en 1990, año de referencia. A cada país europeo se le puso un porcentaje de bajada o de subida.

A España, en el Protocolo firmado y jaleado por todos (y al que dude le capan, ya sea él o su primo), se le permite pasarse un 15% en las emisiones medias de 2008-2012 con respecto a las que emitía en 1990. En el 2006 se había pasado ya casi un 48%. Así que el gobierno, en vez de aceptar la vergüenza del incumplimiento, saca pecho de gallito y se retrata enfrente de unas placas solares, que vete a saber si están ni enchufadas, y dice más o menos que España lidera la lucha mundial contra el CO2. Qué pasada.

O bien dice, con intención de engañar, que vamos bien, porque las emisiones de 2006 fueron ya menores que las de 2005. No aclara que la bajadita momentánea fue debida sobre todo a que en el 2006 llovió bastante más que en el seco 2005 y, gracias a ello (y no al gobierno) los pantanos hidroeléctricos produjeron mucha más electricidad que el año anterior. Para el 2007 se espera de nuevo una subida, y que lleguemos al 49% de incremento respecto a 1990. De hecho, en lo que va de año, el consumo de carbón para la producción eléctrica ya ha subido un 6,6% y va a seguir siendo la principal fuente de energía eléctrica del país, mientras se sigan disparando los precios del gas.

Del carbón ni se habla, porque a diferencia del gas y de las renovables, no cotiza en bolsa. Pero ahí está. En Alemania, por poner un ejemplo, suministró en el 2006 el 47% de la electricidad. Aún así, Alemania está muy cerca de cumplir el Protocolo. Se le exige una reducción del 21% y ha reducido un 17,5% (pero no por los molinos de viento, sino por el cierre de la industria pesada del este del país tras la reunificación posterior a 1990; el Protocolo nació con truco, que los parlamentarios españoles no vieron o no quisieron denunciar).

A nivel global, la producción de carbón, del que se obtiene el 40% de la electricidad, creció el año pasado un 8,8%.

ref.: World Coal Institute

01 diciembre 2007

Noticias locales


Desde el Aquarium, en la entrada a la bahía de San Sebastián, se viene midiendo desde 1946, a las diez de la mañana, la temperatura del agua. Este pasado mes de Noviembre se ha batido el record por frío: 13,6ºC (la media del mes en el período 1950-1989 fue de 15,1ºC).

Mientras tanto, la piadosa alcaldía hace penitencia e inaugura, ufana en su fe, una minimalista iluminación navideña:

Alcalde: que no se calienten las aguas, no se derritan los hielos y la inundación marina no anegue la ciudad. Por el Planeta y los pobres del mundo.
Pueblo: te rogamos, óyenos.



referencia de la figura: Miguel Ibañez, http://www.ingeba.euskalnet.net/liburua/donostia/3gfisica/36mar.htm

29 noviembre 2007

Emisiones brutas y emisiones netas


Cuando se calculan las emisiones brutas de carbono fósil emitido a la atmósfera (en forma de CO2) a partir de las cantidades de carbón, gas y petróleo quemado, resulta una gráfica creciente que no se detiene excepto en tiempos de crisis, como la subida brusca del precio del petróleo o la transformación de la URSS en los años 90. En la actualidad son ya unas 7 gigatoneladas de carbono las que se emiten.

Ahora bien, cuando se mide año a año, en muestras del aire, la concentración de CO2 y, de ahí, se calcula el incremento del carbono total en la atmósfera (en marrón), se observa que el crecimiento es muy irregular interanualmente y que suele ser bastante inferior al carbono emitido. Ocurre que una gran parte del carbono fósil emitido es reabsorbido por la vegetación oceánica y continental y hace que aumente la biomasa terrestre (en verde). La variación interanual del aumento atmosférico se debe a la mayor o menor cantidad de incendios y a que la reabsorción depende mucho de si ha habido más o menos insolación, humedad etc.

En las interminables reuniones preparatorias del próximo tratado internacional que sustituirá a Kioto, los países con amplios territorios y clima propicio para el crecimiento forestal tratarán que lo que se tenga en cuenta sean las emisiones netas. Que se cuantifique no sólo el carbono fósil que cada país emite sino también el carbono atmsosférico que recoge, que cada vez es más posible medirlo. Por ejemplo, una estimación optimista de los Estados Unidos es que allí, gracias esencialemnte al aumento de los bosques, hay que restar 0,6 gigatoneladas de carbono a la emisión bruta de 1,4 gigatoneladas, con lo que sus emisiones se quedarían este año en unas 0,8 gigatoneladas. Al precio arbitrario que pretenden poner al CO2 (unos 20 euros la tonelada), es muchísimo dinero.

En España, desde el bobierno central continuamente se nos abruma con el sermón de que el territorio está cada vez menos verde, por culpa de la supuesta desertización galopante, pero, paradójicamente, en las reuniones internacionales se pide que se nos reste de las emisiones brutas una cierta cantidad de CO2 que es reabsorbido de forma creciente por un territorio cada vez más verde. De hecho, han salido ya publicados en los periódicos, que yo sepa, datos de inventarios forestales del País Vasco (clima oceánico) y Cataluña (clima mediterráneo) que muestran que cada vez hay más biomasa, y supongo que en el resto del país ocurre lo mismo. Qué esquizofrenia.

notas:
a) gigatonelada = mil millones de toneladas = petagramo (Pg) = (10 elevado a la 15)g
b) errata: donde pone "bobierno", debe decir "gobierno"

18 noviembre 2007

8 años quedan


Ahora que el jefe Ban-Ki-Moon, que venía de la Antártida y ha pasado por España a comerse una paella solar, ya se ha ido, podemos decirnos (bajito): qué frío hace!

Leo en el periódico global, El País, en titular de portada: "La ONU: sólo quedan ocho años para evitar el desastre climático" y le acompaña al preciso notición la fotografía del brujo que ahí pongo.

Esto es terrible sí. En la edición digital, su siempre atribulado reportero R.M., especialista en el desastre total, nos comunica de entrada que el deshielo de la Antártida produce ya una subida anual del nivel del mar de 0,4 milímetros. He hecho el cálculo con mi supercomputadora y esto significa que de seguir así dentro de 8 años habrá subido 3,2 milímetros por esa causa. Se me va ahogar la pulga.

Pongo abajo la gráfica de la evolución de la temperatura media global en los últimos 6 años, que el compañero Titoyors del foro meteored publicó el otro día a partir de los datos oficiales. Tendencia más lisa que una plancha, y sólo nos quedan 8.

16 noviembre 2007

Adoración nocturna


Ayer, entre las 20 y la 20,05 horas, la oficialidad, desde los ayuntamientos del PP, como en Avila, hasta los de ANV (Herri Batasuna) en Hernani, hiceron un gesto por nuestro planeta (todos tan cursis ellos) y apagaron las luces que les apetecieron. Ya se sabe que así como en los países islamistas, el que no reza hacia la Meca no puede ser político, aquí en los países excristianos, el que no es ecologista, se autoflagela y adora Gaia, pues tampoco.

Por curiosidad miré hacia las diez de la noche en la web de REE qué había pasado con el consumo eléctrico. Quería saber si el acto comunitario de penitencia había desconjeringado la red eléctrica española con tanta bajada de tensión prevista como nos habían dicho que ocurriría. Pues nada. A las 20 horas se observa un piquito de bajada en el consumo que no llega ni a picadura de mosquito.

Mientras tanto, en honor del circo ambulante del IPCC, reunido en Valencia, esta noche en aquella ciudad, cosa bastante poca frecuente, ha hecho un frío de helada (-0,3ºC). El calentamiento global: temed naranjas !

14 noviembre 2007

El mar no es liso


Muchos factores influyen en que la superficie del mar, abstracción hecha de olas y mareas, no tenga una superfice uniforme: las corrientes, la mayor o menor salinidad (el norte del Báltico por ser menos salado tiene una altura media 40 cm por encima del sur), las presiones atmosféricas, que lo hunden donde son altas, y también la propia temperatura del agua.

Arriba pongo una imagen de la NASA sobre la anomalía en la altura del mar en el Pacífico estos días. Donde las aguas están más frías son más densas y el nivel baja (en azul) y, al revés, donde las aguas están más cálidas de lo normal, el nivel sube. Se observa muy claramente el fenómeno de la Niña (aguas frías en el Pacifico ecuatorial) que es ya bastante fuerte. La escala viene en milímetros. Hay por lo tanto zonas en las que el mar ha descendido unos 20 cm. Podría llegar a descender en algunas partes hasta 40 cm o más. Y no pasa nada. Es, comparando cifras, mucho más que la supuesta subida de 20 cm temida de aquí a 50 años por el IPCC, nuestra señora ministra y los fotógrafos de Greenpeace.

10 noviembre 2007

Subida perezosa


A pesar del jaleo de que el calentamiento global sigue imparable, de que el incremento de la temperatura global media se acelera, de que el tiempo de salvación se nos acaba, difícilmente se aprecia el incremento durante los últimos años. Y encima, con la Niña, es posible que en los próximos meses baje algo.

Todos los meses, se publican en internet los datos de la temperatura global del mes anterior, tanto los tomados con termómetros en superficie (a dos metros del suelo, como norma), como desde satélites.

Arriba pongo la gráfica de la evolución de temperatura global media, calculada a partir de los datos de la red global de termómetros, desde Enero de 1997 hasta Octubre de 2007. Mes por mes, publicada por el Instituto Goddard de la NASA, con triangulitos negros. La de circulitos rojos incorpora además las temperaturas superficiales del mar. La anomalía es con respecto a la media mensual desde el año 1880 hasta el presente (la última, la de Octubre, ha sido de unos 0,7 ºC para la de los datos de termómetros, y de unos 0,5 ºC para la que incorpora los datos oceánicos).

ref.: http://data.giss.nasa.gov/gistemp/

02 noviembre 2007

Es Niña


Decididamente es Niña, a pesar de que la OMM, la Organización Meteorológica Mundial, alertó a principios de año de que un Niño en el 2007 haría que la temperatura media global de este año marcaría un nuevo record. La inoperancia de los organismos de la ONU para resolver cualquier cosa queda oculta siempre por el invento de una nueva alarma. Así su bien pagada y anónima burocracia (ni del nombre de su secretario jefe me acuerdo ahora) nos mantiene en un permanente susto que nos hace olvidar pedirles resultados concretos en problemas reales.

Arriba pongo el mapa de la anomalía con respecto a la normal de la temperatura del agua superficial del mar el pasado 29 de Octubre. La lengua morada en el ecuador del Pacífico Oriental rodeada de una gran zona azul que avanza hacia el oeste, indica que allí la temperatura del mar está aún más fría de lo normal. Es la Niña.

Normalmente el agua de la zona occidental asiática del Pacífico Ecuatorial tiene una temperatura media superficial de unos 29ºC, pero en la zona oriental americana, la temperatura media es de tan sólo 23ºC, debido al afloramiento en superficie de aguas profundas venidas de las profundidades (upwelling).

Cuando hay Niño la diferencia entre un lado y otro del Pacífico Tropical ya no es tan grande. Los alisios, vientos del este, flojean, y una contracorriente de agua cálida superficial llegada del oeste del Pacífico impide en la parte oriental el afloramiento de las aguas profundas, frías y ricas en CO2 y en nutrientes, que son las que normalmente permiten que las costas de Ecuador, Perú y norte de Chile sean abundantes en plancton y en pesca (lo mismo ocurre en las costas del Sahara, ver aquí).

Cuando hay Niño, además de este fallo en la subida de aguas frías, se produce mayor evaporación debido a la calidez de las aguas superficiales y lluvias torrenciales en aquellas costas. También el Niño provoca un trastocamiento de la circulación general de los vientos, lo que afecta a otras regiones del planeta. La temperatura media global aumenta. El poderoso Niñó de 1997-98, del que hablé en un post anterior, es un ejemplo de ello.

Ahora lo que hay es Niña, que es lo contrario, es decir, una agudización de las diferencias térmicas entre una mitad y otra del Pacífico Tropical. La predicción de Niño o Niña, un elemento muy importante en la determinación de la temperatura global media, sigue estando en mantillas. Ni idea tiene el IPCC de lo que ocurrirá con esto en el futuro. Ni siquiera se sabe si las situaciones de Niño han sido más frecuentes en épocas cálidas o frías.

ref.: mapa: http://weather.unisys.com/surface/sst_anom.html
ídice MEI del Niño/Niña: http://www.cdc.noaa.gov/people/klaus.wolter/MEI/table.html

31 octubre 2007

Desglaciación en el sur


A cuento de los posts anteriores, en un reciente artículo de Science (19 de Octubre) se sugiere que la desglaciación en el hemisferio sur, que se desarrolló a trompicones entre hace unos 19.000 años y unos 12.000 años, fue dirigida por el aumento ocurrido en la insolación de la primavera austral, que fue aumentando en ese período de 240 W/m2 a 270 W/m2.

Este aumento previsible se debe a que a lo largo de los milenios va modificándose el reparto estacional de la radiación solar que llega a la Tierra debido a diversos ciclos (llamados ciclos de Milankovitch) en los valores de la inclinación del eje terrestre, de la excentricidad de la órbita alrededor del sol y de la precesión de los equinoccios. Son estas modificaciones estacionales las que dirigen y han dirigido los ciclos glaciales durante el Cuaternario, aunque todavía no sabemos los mecanismos y el encadenamiento de los efectos, ya que las modificaciones de insolación afectan de forma y tiempo diferente a cada latitud.

Este aumento primaveral de 30 W/m2 durante la última desglaciación habría contribuído al deshielo tanto de los glaciares del hemisferio sur como sobre todo al deshielo de la banquisa de hielo marino que rodea la Antártida. Consecuentemente habría disminuído el albedo, es decir, la pérdida de radiación por reflexión de la luz, reforzando el calentamiento.

De paso habría habido también una suelta de CO2 del mar al aire al haberse producido una mayor ventilación de las aguas. El incremento del CO2, de unas 80 partes por millón, reforzaría también el calentamiento, pero su forzamiento sería del orden de diez veces menor que el provocado por el aumento de la insolación. Algunos cálculos teóricos lo estiman en unos 2,5 W/m2.

ref.: Stott L. et al., Southern hemisphere and deep-sea warming led deglacial atmospheric CO2 rise and tropical warming, Science, 19 Octubre 2007

30 octubre 2007

... y el CO2



Mientras que a los periodistas españoles se les cae la baba con Sarkozy, quien, a cuenta de salvar al planeta del peligro del CO2, va poniendo centrales nucleares y vendiendo por todos los azimuts el uranio enriquecido que fabrica su novia Areva, aquí, en este puto blog, sigo hablando de curvas pleistocénicas y holocénicas, intentando así salvar de la hoguera, ingenuo de mí, al condenado CO2.

Puestos a comparar parecidos, la curva del metano en los últimos 60.000 años (antes de 1750) se parece más a la curva de la temperatura que la del CO2. Las gráficas llegan hasta 1750, porque desde entonces, el progreso humano ha hecho aumentar la concentración de metano (CH4) en la atmósfera de unas 0,6 ppm (partes por millón) a aproximadamente 1,7 ppm (un incremento de casi el 300%) y la del dióxido de carbono de unas 280 ppm a unas 382 ppm (un incremento de casi el 30%).

Lo que me interesa hoy es mostrar, como continuación del post anterior, que en la época glacial y durante la desglaciación la curva del CO2 se parece, pero menos que la del metano, a la de la temperatura. La pongo arriba.

Por ejemplo, durante los episodios de brusco calentamiento, ocurridos durante la glaciación y especialmente en el hemiferio norte, el CO2 responde, pero de forma más amortiguada y lenta que el metano. Esos episodios cálidos (Dansgaard-Oeschger) se deberían probablemente a cambios en las corrientes oceánicas, influenciados quizás por cambios en la insolación.

Es interesante, y poco comentado, que durante el último episodio muy frío del Younger Dryas (entre el 13.000 y el 11.500 antes del presente), que se originó probablemente en el Atlántico Norte y luego afectó a casi todo el planeta (no a la Antártida), la concentración de metano decreció, como se ve en la gráfica del post anterior, y sin embargo, a pesar del enfriamiento, la del CO2 siguió aumentando.

En la época glacial, la concentración de CO2, como la del metano, la del vapor de agua, la del óxido nitroso, etc, responde también a los cambios de temperatura. A diferencia del metano y del óxido nitroso, que es de procedencia continental, el incremento del CO2 durante los períodos de calentamiento es de procedencia oceánica.

28 octubre 2007

El metano y la temperatura en las glaciaciones


Uno de los argumentos más utilizados por los apocalípticos del CO2 es mostrar una gráfica de la evolución térmica de la temperatura durante las glaciaciones junto a otra en que se muestra la evolución de la concentración de ese gas en el aire. Debido a su parecido deducen sin más que el CO2 es el que provoca los ciclos glaciales e interglaciales.

En realidad es más bien al revés. En esa época son los cambios térmicos los que lideran los cambios en la evolución del CO2, aunque es cierto que los cambios producidos en la concentración de CO2 influyen luego, por su efecto invernadero, en la evolución térmica.

Pero lo mismo ocurre con otros factores. Por ejemplo, la evolución térmica determina que sea mayor o menor la extensión de hielos permanentes en los continentes, de tal forma que, si tuviésemos datos para dibujarla, lo más probable es que la curva de esa extensión helada siguiera la curva térmica. A su vez, la extensión del hielo repercutiría luego en las temperaturas, por el llamado efecto albedo, es decir, por el efecto de enfriamiento de un paisaje blanco (albo), que refleja la luz solar y hace que se pierda de nuevo en el espacio extraterrestre.

También, si tuviésemos datos de la concentración en el aire del principal gas invernadero, el vapor de agua, su curva de evolución sin duda sería también semejante a la de las temperaturas.

Pongo arriba (pincharla para verla mejor, por favor), una figura con dos gráficas que abarcan los últimos 60.000 años (hasta el comienzo de la revolución industrial y agrícola en 1750). Una es la de la evolución de la temperatura y otra la del metano (la del CO2 la pondré mañana).

Las dos están obtenidas gracias al análisis de los hielos almacenados durante miles de años en Groenlandia y en la Antártida. Abarcan un período largo de la última glaciación y del actual Holoceno, que comenzó hace 11.500 años. Een azulito, entre el 13.000 y el 11.500 antes del presente, señalo el Younger Dryas, último período frío ocurrido durante la última deglaciación.

La gráfica de más arriba indica la marcha de la temperatura, sin cuantificarla, obtenida indirectamente a partir de un estudio de los isótopos de oxígeno del hielo.

La gráfica de abajo es la marcha de la concentración del metano. Esta sí está cuantificada porque se basa en el análisis de las burbujas de aire atrapadas en las capas de nieve helada.

Se observa entre las dos un parecido muy grande, ya que el metano, que tiene una duración media de vida en el aire de sólo unos 10 años, responde, en su concentración, muy rápidamente a los cambios térmicos. Cuando hace calor, hay más producción de metano en suelos y marismas y más suelta de ese gas a la atmósfera. Luego, el metano repercute también en la temperatura del planeta, ya que es también un gas invernadero.

Es interesante observar que en la curva de evolución del metano se reflejan bastante bien los breves períodos cálidos insertos en los tiempos glaciales, que se llaman oscilaciones cálidas Dansgaard-Oeschger. También en la curva aparece claramente señalado el período frío Younger Dryas.

ref.: Stauffer B. et al, 2002, Atmospheric CO2, CH4 and N2O records over the past 60 000 years based on the comparison of different polar ice cores, Annals of Glaciology, 35

23 octubre 2007

El problema más grande del mundo


Tras tragarme ayer el sermón del escandalizado Gabilondo por la ignorancia de Rajoy y soportar hoy en El País mucho más fariseísmo y golpes de pecho por lo mismo, voy y leo al final que "el volumen de CO2 en el aire fue en 2006 de 231 partes por millón". Total que ellos tampoco saben ni lo básico: con tan poco CO2 estaríamos todavía saliendo de la glaciación, hace unos 11.000 años. Mucho citar al IPCC y ni eso.

La concentración media anual en el 2006 en Mauna Loa, que está en Hawaii y se toma como estación referente global, fue de 382 ppm. Terminada la desglaciación, durante el actual interglacial Holoceno y hasta los tiempos industriales, la concentración más probable fue de 280 ppm.

Arriba pongo la gráfica de la concentración de CO2 desde 1960.

ref.: datos actualizados del CO2 aquí

18 octubre 2007

El CO2 en el pasado


Me pregunta un amigo si no es falso eso de que nunca en la atmósfera de la Tierra ha habido tanto CO2 como ahora. Sí, si es falso. Más bien es al revés, hay ahora menos CO2 del que ha habido en la mayor parte de la historia de la Tierra. Aprovecho y le suelto el rollo. Nostalgia de jubilado que un día fue profe.

La Tierra tiene, como el Sol, unos 4.500 millones de existencia, pero su historia geológica se conoce más o menos bien desde hace unos 540 millones de años. Entonces la evolución de la vida se aceleró en los océanos. Casi abruptamente se multiplicó el número de especies y se modificaron los tamaños y las formas corporales de los animales marinos.

A diferencia de los animales anteriores, pequeños y de cuerpos blandos, las nuevas especies desarrollaron caparazones y esqueletos calcáreos, duros, que han quedado insertos en los estratos de rocas sedimentarias. La abundancia de estos fósiles aporta muchas claves sobre los cambios ocurridos desde entonces en la geología y en el clima. Por eso al último eón, que comienza entonces, se le ha dado el nombre de Fanerozoico, del griego “phanero” (visible o evidente) y “zoe” (vida). El Cámbrico fue su primer período. El Precámbrico, todo lo anterior.

Luego, a mediados del Silúrico, hace unos 420 millones de años, ocurrió un fenómeno biológico fundamental: aparecieron las plantas vasculares, plantas con tallos rígidos y tejidos conductores hechos con una nueva sustancia orgánica, la lignina, que les daba el soporte estructural necesario para poder crecer en vertical. Aparecieron los árboles y se desarrollaron los bosques y esa explosión de vida fue posible en una atmósfera bastante más caliente y húmeda que la actual y con mucho más CO2 en ella que el que hay hoy día.

Después el CO2 del aire fue decreciendo, hasta un nivel muy bajo, semejante al de ahora, probablemente debido al enterramiento de gran parte del CO2 convertido por la fotosíntesis en carbono orgánico. Ocurrió hace 300 millones de años, al final del Carbonífero, llamado así precisamente por eso, por las grandes catidades de carbono que quedaron enterradas sin oxigenación en el subsuelo. La vida ahí fuera, tal como la conocemos ahora, podía haber acabado, por falta de una materia prima esencial: el CO2.

Pero no ocurrio así y de nuevo la actividad volcánica suministró el CO2 necesario al aire. Creced y multiplicaos, dijo entoneces Dios a los dinosaurios, y aprovechándose de una atmósfera riquísima en CO2 que permitía mantener una apetitosa y lujuriante vegetación, tamaño superburger king, así lo hicieron. Y el Jurásico, con una concentración de CO2 de 5 a 10 veces superior a la actual fue su mejor época.

Ay, luego las cosas decayeron y poco a poco, el CO2 fue disminuyendo hasta llegar al triste y frío Cuaternario, en el que estamos metidos desde hace 2 millones de años, con glaciaciones siempre al acecho, y acompañando al frío unas cantidades nimias de CO2, unas 200 partes por millón (un 0,02%), que en los breves milenios interglaciares sube a las 280 ppm, y que nosotros, en este último, hemos hecho subir ya a las 380 ppm. Muy lejos, muy lejos aún, de la abundancia de antaño.

ref.: la fuente de la figura de arriba es del proyecto GEOCARB III dirigido por Robert Berner