07 February 2010

Escepticismo local


La tendencia de la temperatura media global en los últimos 30 años es de subida. En realidad la curva del período 1979-2010 es muy irregular pero la tendencia lineal (una línea recta que se "ajusta" a la curva real por el procedimiento estadístico de los mínimos cuadrados) indica subida. Por eso se dice que la temperatura media global aumenta.

Lo que se oculta y tergiversa es que la subida de esta línea de tendencia de la temperatura global es muy pequeña. De tan solo 0,013 ºC por año. Algo más de una centésima de grado por año (para darle un poco más de consistencia al asunto, y ahorrarse un cero, se suele publicar la subida, no por año, sino por década: 0,13ºC)

Soy, además, un escéptico local. Lo de "pensar globalmente, actuar localmente" no me va. Prefiero pensar empezando por lo concreto, por lo sensible, por lo que puedo tocar y comprobar. En el observatorio del monte Igueldo, lejos del centro de San Sebastián, la temperatura media en el período standard de 30 años, 1931-1960, fue de 13,1 ºC. Y en el período reciente, 1971-2000, también de 30 años (que es la duración que recomienda la Organización Meteorológica Mundial para definir los valores del clima) ha sido de 13,2 ºC.

Tampoco la subida del mar me preocupa. Vivo desde siempre cerca de la orilla y no he notado nada. Ya sé que globalmente, desde que nací, ha subido unos 10 cm. Lo dice el IPCC y así será ... Y qué. Pongo una foto del otro día. Durante la marea baja, casi se podía ir andando hasta la isla de Santa Clara, en la bahía de la ciudad. Desde que soy niño, y de esto hace ya un tiempo, en los días de mareas vivas siempre ha sido así.

Ser escéptico no es creer que el clima no cambia, o que no pueda haber alguna influencia humana o del CO2 en su comportamiento. No. Ser escéptico es no creer justificable tanto barullo interesado por semejante global nimiedad.


ref. :

03 February 2010

Trabajo de chinos

Delta del río Amarillo en 1989

Delta del Río Amarillo en 2009

El río Amarillo (el Huang He) lleva ese nombre por la enorme cantidad de aluviones que transporta. La materia en suspensión, que se multiplica en las épocas de fuertes lluvias, se sedimenta de forma natural cuando cesan las precipitaciones y el caudal disminuye. Lo hace en el fondo del cauce y sobre todo en los laterales, en donde el agua pierde antes velocidad una vez acabada la crecida. Debido a este proceso de sedimentación, el cauce del río, protegido por unos diques construidos de forma natural en los costados (levées), se eleva y circula por algunas zonas en un nivel más alto que la llanura. Esto tiene sus ventajas, porque facilita el regadío, pero también su peligro, ya que cuando se produce una crecida excepcional y se rompe en alguna parte la levée, el río se sale de su cauce y provoca una enorme y prolongada inundación (es conocido el empeño que pusieron los americanos en romper las levées del Rio Rojo en Vietnam del Norte aprovechando las lluvias del monzón).

Cuando aún no había calentamiento global, ni cambio climático por culpa del CO2, en el año 1931, varios ríos de China, entre ellos el Huang He, se desbordaron, ocasionando la mayor catástrofe natural del siglo XX. Hubo quizás hasta 4 millones de muertos y 80 millones de personas se quedaron sin hogar.

Arriba pongo estas dos fotos de satélite que muestran la espectacular transformación humana del delta del Huang He en los últimos 20 años, tras la domesticación ingenieril de las inundaciones. El ecologismo lo hubiese mantenido natural, hecho un barrizal.

ref.:


01 February 2010

Holanda, mucha bici


Holanda, mucha bici, mucho molino, mucho tulipán, mucho tomate y, claro, donde más CO2 de Europa.

Tratar al CO2 de contaminante lleva a la incoherencia de considerar a Holanda la región más contaminada de Europa.

Pongo arriba un mapa de la concentración media de CO2 durante el período 2003-2005 según el proyecto SCIAMACHY de la Universidad de Bremen, que estudia la distribución geográfica de algunos gases traza. La publicación de los resultados acaba en el 2005, porque seguramente no son del gusto ecologista, ni políticamente convenientes.

30 January 2010

La estratosfera




A pesar de lo que se cree, la estratosfera no queda muy lejos. A unas dos horas andando (andando en vertical, hacia arriba, se entiende). A unos 12 kilómetros de altura (unos más en los trópicos y unos menos en los polos) ya estamos en ella. Mientras trepamos desde el suelo hasta allí lo normal es que la temperatura del aire descienda con la altura, pero cuando llegamos a unos 12 kilómetros de altitud se produce una "inversión térmica" y la temperatura del aire comienza a elevarse. Es allí donde empieza la estratosfera. Al principio, en la parte baja, la temperatura es de unos -50ºC y luego, a medida que se sube, la temperatura va también en aumento. Como el aire cálido está encima del frío, no hay turbulencias y las capas están estratificadas (de ahí el nombre: estratosfera).

La estratosfera está casi completamente seca, sin vapor de agua. Las nubes se han quedado abajo, en la troposfera, y son incapaces de traspasar la inversión térmica de la frontera. Antes de llegar allá, por lo general, las gotitas de agua de las nubes ya se han helado y precipitado y, además, las burbujas de aire ascendente se frenan cuando, de repente, encuentran capas de aire ambiente más cálidas y menos densas que ellas mismas.

Pero en los trópicos la fuerza de subida de algunos enormes cúmulos de tormenta pasan la frontera e inyectan aire húmedo a la estratosfera. Son los grumos ascendentes que se ven en esta imagen de satélite de la NASA.



El poco vapor de agua que hay en la baja estratosfera ejerce un efecto invernadero en la troposfera, la calienta. Se supone que con el "calentamiento global" aumentaría el vapor de agua estratosférico y los modelos cuentan con ello, añadiendo calentamiento al ya producido por los gases invernadero.

Así parece que ocurrió en el período 1980-1996, provocando, según Susan Solomon y sus colegas, un efecto invernadero (forzamiento radiativo) casi igual al producido por el incremento del CO2 (0,29 W/metro cuadrado, contra 0,36 W/metro cuadrado). Pero, no se sabe por qué (quizás, menos inyecciones tropicales), la humedad ha disminuído un 10 % desde el año 2.000 y contrarrestado, en una parte mal comprendida y peor modelizada, el efecto de calentamiento. Lo escribe Susan Solomon, ilustre estratosférica.




ref. : Susan Solomon et al., Contributions of stratospheric water vapor to decadal changes in the rate of global warming, Science Express, 28 January 2010.

25 January 2010

Frío en Transilvania





- 22 ºC en Sighisoara

(y yo aquí, despierto ...)

24 January 2010

Tomate al CO2


Leo en las páginas económicas de El País un artículo titulado "Luz roja en el sector hortofrutícola" en el que se informa de que en invernaderos de Holanda el rendimiento medio por metro cuadrado es superior a 60 kg de tomate, mientras que en los invernaderos españoles es de menos de 20 kg. Me parece una exageración, pero no soy yo el que lo dice.

¿Y cuál es la razón de semejante productividad? Según el artículo, la calefacción y la fertilización con CO2. Mientras que en la atmósfera la proporción de CO2 es de unas 380 partes por millón (0,038 %), los tomates crecen mucho mejor en invernaderos en donde la concentración es entre 1.000 y 2.000 partes por millón (0,1%-0,2%).

Por supuesto que a los trabajadores del invernadero no les ocurre nada por respirar ese aire (en cualquier aula de escuela se llega a esa concentración al final de una clase).

Hace ya unos años, en el 2006, escribí un post titulado CO2 para el invernadero , en el que trataba sobre la utilización del CO2 producido en una refinería de la Shell en Holanda, el cual era transportado a los invernaderos por una importante red de tuberías. Ahora, los productores españoles piden ayudas públicas para utilizar también CO2 como fertilizante del aire e intensificar así la fotosíntesis.

Ayer, en el "informe semanal" de TVE, en un reportaje sobre Obama, un representante del Sierra Club (la más importante organización ecologista estadounidense) se congratulaba de que la EPA (la agencia para la protección del medio ambiente de aquel gobierno) calificó hace poco al CO2 como "gas nocivo para la salud". Lo próximo será que prohiban los tomates de Holanda.

18 January 2010

Puerto Príncipe

Mapa topográfico de La Hispaniola

La ciudad de Puerto Príncipe, al nivel del mar, candidata de la propaganda climática a quedar anegada de aquí a un siglo por las aguas del deshielo de Groenlandia y de la Antártida, ha sido destruída de imprevisto y en menos de un minuto por un terremoto. Las medidas de proteccón antisísmica eran nulas. Ni siquiera, creo, el edificio de la ONU las tenía.

Puerto Príncipe se sitúa en la costa occidental de Haití, en la parte emergida durante el Cuaternario de una fosa tectónica que recorre el país de oeste a este y sale por la bahía de Neiba en Santo Domingo. En esa fosa longitudinal se ubica el Lago Enriquillo, cuyas orillas se encuentran aún entre 30 y 40 metros por debajo del nivel del mar.

Haití pertenece al grupo AOSIS (Alliance of Small Island States), supuestamente amenazadas por el cambio climático, que con muchos aspavientos se hizo ver y escuchar en la catastrofista y catastrófica conferencia de Copenhague.