
A los de la foto fue el mar el que se les hundió un día de abril del 2007, no la isla.
Una extensa área de arrecifes costeros quedó emergida por culpa de un terremoto de 8,1 en la escala Richter y el coral murió. Ocurrió en Ranongga, en el archipiélago de las Solomon, en el Pacífico Sur. La curiosidad no salió en las noticias. Si hubiese sido al revés, seguro que sí lo habría hecho. La foto obtuvo un premio del National Geographic.
A propósito de corales, uno de los pecados químicos, casi el único que le han encontrado al bueno del CO2 es el de que acidifica el agua del mar (aumentan los protones de hidrógeno, disminuye el pH de agua) y esto puede ser catastrófico para los corales. La portada y el artículo estrella de un número reciente de Science alertaba de ello.
Para los que les guste la química pongo a la derecha las reacciones que motivarían la catástrofe, consistente esencialmente en la pérdida del carbonato cálcico de los corales (CaCO3), es decir, en su descalcificación.

Otros numerosos estudios contrarios al catastrofismo del coral son referenciados y explicados en la magnífica página web de los Idso, padre e hijo, CO2Science.
ps. gracias a Juanfri, que me envió la foto
referencias:
O. Hoegh-Guldberg, Coral reefs under rapid climate change and ocean acidification, Science, 14 Diciembre 2007
C.Pelejero et al, Preindustrial to Modern Interdecadal Variability in Coral Reef pH, Science, 30 Septiembre 2005